Anita Garrett, abuela de alumnos de Milwaukee Public Schools (MPS), comenzó a asistir a las reuniones de la junta escolar en 2022 porque estaba profundamente preocupada por la comida que se servía a sus nietos. Al ver que esta no se ajustaba a lo que prometía la política de bienestar del distrito —alimentos sanos y apetitosos que los niños realmente quisieran comer—, hizo participar a otros padres y creó un movimiento para cambiar el sistema.
Anita rememoraba sus propios recuerdos de la infancia: las comidas escolares eran alegres y sabrosas, y estaban llenas de aromas deliciosos que inundaban la cafetería. Pero las historias de sus nietos eran diferentes; la comida a menudo no les resultaba apetitosa y no la comían.
Sus experiencias personales con la inseguridad alimentaria y las dificultades de sus nietos la impulsaron a actuar. En 2022, Anita se unió al Programa Laboratorios Líderes en Alimentos (Food Leaders Lab) de Feeding America Eastern Wisconsin, donde se graduó, y comenzó su trayectoria como madre embajadora. Encuestó a los padres de la comunidad y recopiló cientos de respuestas. Los padres expresaron su agradecimiento porque se los escuchó y recalcaron la importancia de seguir participando en las decisiones sobre las comidas escolares, destacando un fuerte deseo de que haya más variedad y opciones en el menú para los estudiantes.
Anita creía que el verdadero cambio exigía que padres y cuidadores se unieran como comunidad. Se convirtió en una defensora ferviente de las comidas escolares, y FoodRight se percató de ello, lo que abrió la puerta a una colaboración fructífera. Con la intención de solicitar los Premios de Innovación Colaborativa 2024 del Centro de Innovación del Sistema Alimentario Escolar del Lago Míchigan, FoodRight se puso en contacto con Anita para garantizar que la defensa de los derechos de los padres y el liderazgo comunitario estuvieran representados en el equipo. Anita se convirtió en el enlace comunitario y en la principal defensora del proyecto “Buena Alimentación Escolar”.
Leslie Krueger, directora del Programa de Equidad en Salud (Health Equity) de FoodRight, trabajó junto a Anita para convertir un movimiento de base en un programa estructurado. Leslie elaboró un plan de estudios para ayudar a los estudiantes y a los padres a comprender mejor los estándares de alimentación del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (U.S. Department of Agriculture, USDA) y la política de bienestar del distrito, así como la manera de abogar eficazmente por alimentos escolares nutritivos que los estudiantes conozcan y disfruten. Ella describe trabajar con Anita como “una de las mayores oportunidades de mi carrera” y destaca cómo Anita constantemente vuelve a centrar el trabajo en la comunidad.
Juntas, Leslie y Anita crearon un Programa de Padres Embajadores (Parent Ambassador), ahora llamado Defensores de la Buena Alimentación Escolar (Good School Food Advocates), para educar y empoderar a los padres. Está diseñado para proporcionar a los graduados del programa el conocimiento, la confianza y las herramientas necesarios para abogar por mejores comidas escolares. Los graduados han asistido a eventos comunitarios, han compartido recursos con otros e incluso se han unido a nuevos comités asesores de alimentación en MPS para garantizar que se tengan en cuenta sus opiniones.
Antoinette O’Bee, una madre que participó en el programa piloto del primer año, califica el programa como “increíble”. Le ha ayudado a comprender las complejidades de la comida escolar, pero también le ha dado la confianza para expresar su opinión. Para ella, el programa fue transformador: “Me siento más cómoda y empoderada al saber que mi opinión importa y que puedo ser parte de la creación de cambios en la escuela de mi hijo”, expresa O’Bee.
El Programa Defensores de la Buena Alimentación Escolar ha logrado un cambio significativo en la comunidad. Los 10 padres que participaron en el primer grupo están más involucrados en la toma de decisiones, los estudiantes de MPS están adquiriendo habilidades culinarias prácticas en las aulas y las comunidades están creando vínculos más sólidos en torno a la comida.
Más de 700 personas se han suscrito para recibir el boletín informativo Buena Alimentación Escolar (Good School Food Newsletter), de las cuales 340 se han registrado desde que finalizó el primer grupo piloto. El programa en sí está creciendo: 60 padres solicitaron un lugar en el próximo grupo de otoño de 2025 y fueron aceptados 20.
Lo más importante es que el programa recuperó la idea de que el cambio es posible. “Mantenemos viva la esperanza”, comenta Anita, quien ahora es graduada de los programas Laboratorios Líderes en Alimentos y Padres Embajadores. “Los padres están aprendiendo, los niños están aprendiendo y juntos nos aseguramos de que ningún niño pase hambre ni se sienta ignorado”.
niños están aprendiendo y juntos nos aseguramos de que ningún niño pase hambre ni se
sienta ignorado”.